Les sorprendería saber que el dolor emocional y el dolor físico activan las mismas áreas del cerebro? Claro que el cerebro no procesa estos dolores de la misma manera, la investigación sobre las vías neuronales sugiere que existe una superposición sustancial entre ambos dolores.
El dolor es una experiencia tanto física como emocional. Si alguna vez se golpearon el pie contra algo, además del dolor, seguramente se sintieron enojados y hasta decepcionados con ustedes mismos, o contra otra persona por haber dejado en el piso con lo que me golpee.
Los humanos somos criaturas sociales por naturaleza. La angustia, la perdida, el sentirse dejado de lado nos resultan particularmente difíciles de procesar. Y como las heridas emocionales son invisibles, nos resultan difíciles de entender y, más aún, de explicar a otros.
Nuestro cerebro tiene su respuesta natural ante estas situaciones. Libera su propio tipo de opioides, llamados opioides endógenos, los cuales disparan dos áreas del cerebro, la amígdala, que procesa la intensidad de la emoción, y el córtex del cíngulo anterior, que determina como cambia tu humor debido a ese evento.
Alejándonos un poco de la parte técnica, creo que nuestra parte humana es la que más nos permite superar el dolor emocional. Sea cual sea el motivo por el cual lo sufrimos, podemos utilizarlo como combustible para mejorar. Algunas personas deciden encerrase en sus estudios, otras en el gimnasio, en su trabajo, en cualquier cosa que los distraiga de la realidad. Y después esta Vincent van Gogh.
Reconocido como quizas uno de los mejores pintores en la historia, Van Gogh transformo el dolor de su tormentosa vida en belleza. El dolor es facil de retratar, pero utilizarlo junto con tu pasion para mostrar el extasis, la alegria, y la magnificencia de nuestro mundo requiere no solo de talento sino tambien de un profundo amor. Nadie lo había hecho antes y quizá nadie vuelva a hacerlo nunca más. Todo esto lo pudo lograr sufriendo de una profunda depresion, probablemente bipolaridad.
Supongo que incluso en nuestros momentos más oscuros podemos darnos el lugar para ver la belleza que nos rodea.
«Lo bueno no siempre suaviza lo malo pero, también, lo malo no necesariamente estropea ni le quita importancia a lo bueno.»
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