Me voy a meter en un tema un poco, bastante, polémico. Si alguien de acá se siente identificado, y quizás ofendido, les pido disculpas de entrada. Trataré de ofenderlos más seguido.
Hablando en serio, tuve varias charlas sobre este tema últimamente. La opinión ajena afecta mucho, no? A algunos mucho, a otros no tanto. Creo que en cierta etapa de la vida a todos nos afecta, solo que algunos aprenden a superarlo. O no.
La gente va a hablar sepa, no sepa, lo entienda, no lo entienda. La gente habla porque le gusta el chisme, el hablar de los demás, porque está aburrida. Y nosotros, por nuestra salud mental, tenemos que entender que esa gente que le gusta el hablar de los demás, en especial los que inventan, son personas con mente chiquita. No vale la pena ni enojarse con lo que opinan. Porque hablan sin saber, sin haber vivido la situación, sin haber estado en tus zapatos, sin haber recorrido todo el camino que recorriste hasta llegar hasta ese momento. La gente habla solo desde lo poco que ve.
Entiendo, y por eso hago este escrito, que a muchos les puede afectar. Les puede afectar de tal manera que dejan de hacer cosas, simplemente para que el otro no hable. Les afecta de tal manera que, en ocasiones, cambian totalmente quienes son porque se sienten observados, juzgados, intentando vivir la vida de acuerdo a lo que los demás piensan que es correcto. Y si llegaste hasta acá, ándate con este consejo: Viví tu vida como te dé la gana. Todos van a hablar. Todos van a opinar. Y cuando te toque irte a la siguiente aventura, creéme que no vas querer mirar atrás y que tu único pensamiento sea “Por qué viví tanto tiempo pendiente de lo que opinara el otro?”
Porque si esa gente habla de vos, de tus cosas, de tus relaciones, de tu vida, es porque está detrás tuyo.
Y si está detrás tuyo, ¿por qué debería importarte?
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