Amor: Emoción, o adicción?

Alguna vez se sintieron con una necesidad física de estar con alguien, pero saben que no pueden? No me refiero a sexo, eso nos ha pasado a todos. Me refiero a cualquier forma, un mensaje, un llamado, verlos. Cualquier cosa.

Es una necesidad que, parece, tiene su recorrido en el cuerpo. Nace primero en la cabeza, con los pensamientos que van apareciendo uno detrás de otro como si de una calesita se tratase de la cual no te podes bajar por más que quieras. Después baja hacia el pecho, el cual pareciera sentir como que se te estruja, como si alguien lo estuviera agarrando y apretando dentro de un puño. Y, finalmente, llega al estómago. Ahí sentís como si estuviera vacío, pero a la vez no te entra un bocado. Como si el cuerpo mismo estuviera quejándose de esta falta, como si adictos fuéramos en recuperación que nos estamos desintoxicando.

Cuando existe una separación, ya sea por elección propia o no, los síntomas son iguales a los de un adicto desintoxicándose. Esto tiene rigor científico. La comida, el sexo, el amor, y el juego, emplean muchas de las mismas regiones del cerebro asociadas con la adicción.

En los primeros momentos en el que sentimos amor, el cerebro empieza a actuar de la misma manera que la de una persona buscando droga. La amígdala junto con nuestro sistema de juicio y razonamiento son casi en su totalidad calladas, mientras que la dopamina inunda los centros de placer y recompensa del cerebro. Los circuitos asociados con la obsesión, la manía, y la imprudencia también se activan.

Cuando la relación se acaba, los efectos no son para nada distintos a aquellos que sentimos cuando nos encontramos en la fase de desintoxicación de drogas. Primero sentimos que nos estamos muriendo, nos duele, nos hace falta el otro, hasta el mundo se ve un poco más apagado. Después viene la etapa en la que sentimos que estamos mejor… Y después volvemos al primer estado.

Las relaciones sanas son lo opuesto. Las parejas pasan de la euforia del amor ciego a un estado de compromiso, entendimiento, y aceptación del otro. Con sus fallas y todo.

El impulso para enamorarse siempre va a estar flotando en nuestra mente. Estar enamorado, sin embargo, es una cosa elusiva, y su éxito depende más que de un esporádico subidón eufórico. Requiere de individuos emocionalmente sanos.

“He llegado a creer que el amor es una adicción: Una hermosa y perfecta adicción cuando marcha bien, y una horrible y perfecta adicción cuando marcha mal.”

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