Historias

Este escrito se me ocurrió, increíblemente, por leer un hilo en twitter. La inspiración aparece en cualquier momento y lugar, según dicen.

El mismo comenzaba con la siguiente pregunta: ¿Cuándo se dieron cuenta que amaban a la persona que aman/amaron? En la misma había una docena de historias, de las cuales me quedó particularmente una grabada en la cabeza:

“Estaba esperándola en el parque de la estación y la vi venir, sonriéndome, con su pelo rubio larguísimo. Era una visión. Y ahí me di cuenta que estaba absolutamente enamorado. Teníamos 18, tuvimos dos hijos soñados, un matrimonio feliz de 34 años y la extrañaré cada día de mi vida.”

No pude evitar que se me estrujara un poco el corazón cuando leí esa respuesta. Vamos a ser honestos, no conozco a nadie que en algún momento de su vida no haya deseado esto. Un amor así, una historia así, una vida así.

Con un final que algunos podrían decir que es triste, pero siento decirte, gentil lector, que al final del día no hay finales felices. Hay historias felices, hay vidas felices, pero el final siempre es el mismo. Pues todos, inevitablemente, tenemos fecha de expiración.

Y eso es, a fin de cuentas, lo que nos hace disfrutar tanto la vida, no? Saber que tiene un final. Que hay que aprovechar cada día, hay que decir ese te quiero, hay que dar ese beso, hay que jugarsela. Sino, ¿para qué estamos?

Alguna vez sintieron esa sensación de ver a alguien y decir, citando la historia de arriba, “Estoy absolutamente enamorado”? Y esa pequeña parte que queda nos hace hoy ser quienes somos.

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