Pérdida

Podemos clasificar de pérdida a tantas cosas como estrellas hay en el cielo. La pérdida de un familiar, de un amor, de un amigo, de una mascota, hasta cosas materiales como un auto, una casa, o tu trabajo. Cada loco con su tema, no?

También podemos dividir el sentimiento de pérdida en dos puntos. La pérdida terminante, que es completa —una muerte, por ejemplo— y la pérdida con esperanza —el fin de una relación—. Cada uno las maneja, las vive, y las supera como puede, no como quiere.

La primera, no hay mucho que explicar. Los chicos lo sienten como un abandono, pues no comprenden el concepto de la muerte. ¿Cómo explicás a un chico que esa persona nunca más va a entrar por la puerta?

¿Y los grandes? Los grandes tampoco lo entendemos muy bien creo. La aceptamos como parte de la vida, pero nunca entendemos el por qué. ¿Porque tan joven? ¿Porque tan de repente? ¿Porque de esa manera? Son las mismas preguntas que te vas a encontrar en cada conversación de este tema.

Cuando hablamos de la pérdida con esperanza, tenemos dos factores para tener en cuenta. La pérdida en sí, y la esperanza de que esto cambie. Peleamos contra dos frentes a la vez: uno que nos dice que esto se acabó, que la conexión que tenía con esa persona ya no está, y el otro lado que nos dice que mientras hay vida hay esperanza.

Todos hemos estado en ese agujero negro cuando termina una relación. Todos nos hemos sentido perdidos, desolados, creyendo que nunca más íbamos a poder creer o confiar en alguien.

Y, aun así, acá estamos. No importa en qué estado estés, siempre tenés que saber que por más oscura que se vea la vida, siempre vas a salir adelante. Vas a verte dentro de un tiempo sin poder entender cómo avanzaste tan rápido.

“¿Pues qué es el dolor, sino un amor que persevera?”

Deja un comentario